La Tejera

 

 

 

Hemos dejado atrás El Recuenco, también El Ojo y un poco más adelante, a mano derecha, sale otro camino hacia el monte entre dos tierras cultivadas, resulta casi increíble ver que dicho camino aún no ha sido arado, pero gracias a que sigue ahí podemos acceder a La Tejera, dejando a nuestra derecha un antiguo colmenar con paredes de adobe. También mencionamos este lugar en el apartado de senderos, precisamente en el sendero de la Cruz.

tejera3.jpg (97815 bytes)Este es un lugar habitualmente solitario, resulta especial, un remanso de tranquilidad en el que sentarse y disfrutar de la naturaleza, si me apuran puede resultar hasta siniestro; su soledad, esos árboles secos, el colmenar en ruinas... Únicamente de vez en cuando su paz se turba con alguno de los animales que acude a abrevar, incluido el rebaño de ovejas de Valdanzuelo (si es que a eso puede llamarse turbar la paz), a tal efecto se construyeron una serie de pilones que se nutren de uno de los manantiales de La Tejera adecuadamente canalizado.

Una de las fuentes de cerca, rompiendo en la ladera del monte.jpg (69480 bytes)La Tejera tampoco se ha secado nunca por completo  y constituye un conjunto de fuentes más que curioso. Se sitúan en el monte a media altura y a pesar de brotar el agua por más de un lugar, no forman jamás el cauce suficiente como para formar un arroyo, sino que cualquiera de estos manantiales, unos cinco aproximadamente, desaparece unos metros más abajo, filtrándose al subsuelo. Adquieren estos manantiales muy diversas formas.

La fuente más a la izquierda bajo unas encinas, formada por dos salidas.Algunos simplemente destilan agua gota a gota por la pared y forman una especie de charca de agua estancada, otros son untejera2.jpg (86397 bytes)a pequeña oquedad en medio de la ladera del monte por la que brota un pequeño, constante y cristalino chorro y otros son un agujero bajo una raíz o simplemente en el suelo, pero todos desaparecen engullidos en menos de 10 metros. De hecho, uno puede  ponerse desde abajo y vislumbrar perfectamente la fuente, pero no llegar ni una gota de agua hasta donde estamos. Sin duda, la naturaleza caliza del terreno ayuda a ello. Da la impresión de que la capa freática del terreno hubiera sufrido un tajo violento en este barranco y que brotara por ella el agua como la sangre lo hace por una herida. Según nos adentramos en el barranco de frente El agua rezuma gota a gota de la pared hasta derrumbarse.encontramos los pilones, un manantial que surge en la misma cabecera de este barranco, pero a la derecha de estos pilones surgen los diversos manantiales, hastaCasi del mismo suelo. que el último escondido bajo unas encinas queda a la izquierda del pilón.

Justo enfrente de estos manantiales se encuentra La Costanilla, al lado contrario de la pista de tierra que va hasta Languilla (Segovia).

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