El agua, su origen, conservación y ahorro.

El Manadero en un buen año de lluvias.

La sequía

Hoy por hoy no podemos hablar del agua en Valdanzuelo sin comentar su "ausencia". La sequía se prolonga sin solución de continuidad
y ello tiene una repercusión clara en el pueblo y alrededores. En el aspecto que presenta su paisaje, en las cosechas, en sus fuentes...
Siguen manando aún muchas de ellas, pero se percibe un agotamiento en su caudal, al tiempo que otras ya se han marchitado. Parece hoy por hoy imposible que vuelvan a brotar, el Manadero o el Ojo por poner un ejemplo. Sabemos que tarde o temprano lloverá y lo hará en cantidad suficiente como para dar vida a estos manantiales, pero sufriremos hasta entonces contemplando su actual agonía.
De hecho, durante el mes de abril del 2006, el Ojo ya manaba en abundancia, así como todos los manantiales y pequeñas hoyas adyacentes. En cuanto al Manadero, pudimos observar cómo la fuente de la Chaparra durante unas semanas, nos regalaba exquisita y cristalina agua en abundancia.
No debemos olvidar algo sin embargo; en Valdanzuelo se bebe el agua que extraemos del subsuelo y aunque parezca increíble, es un agua que se agotará si sigue lloviendo cada vez menos, tendencia hoy día indiscutible, ello quiere decir que debemos tener especial cuidado para no hacer un usoLos caminos se han vuelto polvorientos... inadecuada de ella. No obstante, tampoco significa que en años que más lluviosos podamos disponer de este recurso alegremente. Las aguas subterráneas son un delicado sistema cíclico en el que conviene intervenir lo menos posible pero alterar en la menor medida posible, todo aquello que depende de estas aguas.
A la espera de que los próximos meses se invierta la tendencia seca y el agua nos visite en abundancia, podemos ya hablar del aspecto que la sequía nos dejó en Valdanzuelo este verano de 2005:

Los caminos resultaban polvorientos, tanto que uno volvía a casa con ropas y calzados tiznados de blanco, fruto de esa tierra caliza de color gris lechoso. El polvo se extendía ya a lugares habitualmente cubiertos de vegetación, dejando las La tierra quemada, sin vegetación se deshace en polvo...laderas del monte por ejemplo, con un aspecto parecido al que deja un incendio. En cuanto soplaba algo de aire pasábamos a respirar ese polvo y sentirlo en los ojos. La vegetación tomó tonos ocres y grisáceos, lejos de los marrones vivos y verdes que deberían dominar el paisaje. Por supuesto, el aspecto de los cereales resultaba lamentable, con unas espigas apenas granadas yUna hoya del Recuenco se muestra casi agotada... levantadas tan solo por unos centímetros del suelo. Muchas fuentes y hoyas han perdido buena parte de su presencia y el cauce seco de algunos arroyos hace temer que jamás los volvamos a ver transportando agua... La sequía puede que fuera también la responsable de que animales como los zorros o liebres nos visitaran en el mismo pueblo a la búsqueda de comida aprovechando las horas nocturnas y hemos visto a los pájaros aprovechar hasta el agua detenida de las bocas de riego para beber.
El agua ha movido en Valdanzuelo, molinos y batanes, ha servido para regar los huertos, surtía de berros las ensaladas y las paellas de cangrejos de río. Hoy día, buena parte de esas actividades se han perdido y agonizan otras. Es nuestra responsabilidad volver a recuperarlas.

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